Traducción
Rosa Agost, Pilar Otero & Elena di Giovanni (eds.). (2012) Multidisciplinarity in Audiovisual Translation [special issue of MonTi (4)]. San Vicente del Raspeig: Publicaciones de la Universidad de Alicante. 410 pp.

Dror Abend-David

Traducción por Daniel Andrés González bajo la supervisión de Irene Rodríguez Arcos
University of Salamanca

Tabla de contenidos

Multidisciplinarity in AVT es una colección editada que contiene quince artículos sobre la traducción audiovisual. Ha aparecido publicada como número especial (4) en MonTi – Monografías de Traducción e Interpretación. Es una importante aportación al campo de la traducción audiovisual, que crece y se diversifica con rapidez, y que, tal y como los editores apuntan en su introducción, incluye a profesionales y académicos de diferentes áreas de especialización y disciplinas.

Esta diversidad en la disciplina y en la práctica es la causa por la que los editores, Rosa Agost, Pilar Orero y Elena di Giovanni, se han replanteado la definición de traducción audiovisual como un campo « transdisciplinar », « interdisciplinar » o « multidisciplinar ». Escogen describirla como multidisciplinar, al posibilitar la cooperación entre disciplinas al tiempo que mantienen la independencia en las prácticas y los enfoques:

Los editores de este volumen han optado deliberadamente por una perspectiva multidisciplinar, con el objeto de enfatizar de forma precisa esta naturaleza múltiple, donde diferentes elementos, puntos de vista, técnicas y prácticas pueden observarse en conjunto. Además, la elección de la perspectiva multidisciplinar sobre la interdisciplinar aboga por la integración de enfoques, pero no por su fusión sistemática o perpetua.(12)

Es un argumento sólido ya que, entre otras consideraciones, tendría poco sentido esperar que todos los que trabajan en este campo dominaran los numerosos medios, técnicas, géneros, disciplinas y temáticas relativos a la traducción audiovisual (sin mencionar la miríada de lenguas y culturas involucradas). Un posible contraargumento es que, a día de hoy, algunas disciplinas tienden a reproducir el trabajo de otras y podrían beneficiarse de adoptar (o fusionar) técnicas externas. Para un experto en comunicaciones, por ejemplo, sería beneficioso complementar la investigación del componente de lenguas extranjeras en ciertos medios de comunicación con la teoría actual de los Estudios de Traducción, y viceversa. Sin embargo, tal práctica no queda necesariamente excluida de la definición de « multidisciplinariedad » propuesta por los editores. De hecho, independientemente del término que se escoja (y de cómo se defina), parece que existe un fuerte consenso en el campo de los Estudios de la Traducción Audiovisual en el sentido de que la colaboración entre disciplinas no solo se desea, sino que también se considera esencial en un área de estudio que abarca desde películas hasta anuncios publicitarios, y desde páginas web hasta carteles y mensajes de texto.

En vista de la gran diversidad en este campo, es poco probable que una sola colección pueda englobar toda la variedad de Estudios de Traducción Audiovisual. Uno de los aspectos positivos de Multidisciplinarity in ATV es que no lo intenta. Esto permite que la colección se concentre en el trabajo innovador de unas pocas áreas, lo que beneficia, sobre todo, a los lectores expertos que están familiarizados con algunos de los principales temas de debate de los Estudios de Traducción y de la Traducción Audiovisual. El número quizá no funcione tan bien como manual (aunque, dentro de un contexto más amplio, sí que se podría escoger algún artículo para presentárselo a los alumnos), pero genera varias discusiones estimulantes para los académicos pertenecientes al área de especialidad.

La mayoría de los artículos se centran en la traducción cinematográfica, con algunos trabajos que se pueden aplicar a más de un solo medio, y con las notables excepciones de Josélia Neves y de Catalina Jiménez Hurtado, Claudia Seibel y Silvia Soler Gallego, que escriben sobre la traducción del arte y la traducción museística, o el de Alberto Fernández Costales, que trata la traducción (o más bien localización) de videojuegos. En lo que respecta a la técnica, los quince artículos, a grandes rasgos, están divididos en doblaje, subtítulos y audiodescripción (una pista adicional de narraciones pensada principalmente para consumidores invidentes o con discapacidad visual).

Junto con los dos artículos de Agnese Morettini y Verónica Arnáiz Uzquiza sobre la subtitulación para sordos y para personas con dificultades auditivas, en Multidisciplinarity in AVT se lleva a cabo una importante reflexión sobre los métodos y espacios (tales como las exposiciones de arte que analiza Neves) a través de los cuales la traducción audiovisual puede ayudar a personas con alguna discapacidad. Esto no solo es un triunfo ético (en el sentido de que tal discusión sensibiliza acerca de las necesidades de las personas discapacitadas, o incluso de que, al analizar algunas de las tendencias menos conocidas de la traducción audiovisual, promueva la igualdad), sino que también abre una puerta muy interesante a un complejo análisis teórico.

Para empezar, la idea de traducir arte (o, mejor dicho, de audiodescribirlo) es evocadora. ¿Es el arte, como algunos dicen, universal? ¿O solo se contextualiza según el lugar, época, cultura y, en cierta medida, incluso según el lenguaje? El debate sobre la descripción verbal del arte para los invidentes recuerda el tópico de la descripción verbal del arte en general. Tal y como escribe Neves:

La audiodescripción que De Coster y Mühleis proponen divide el mensaje visual entre los elementos objetivos y tangibles y los subjetivos e intangibles. Al hacer esto, han puesto de relieve uno de los principales rasgos del arte, la ambigüedad, la cual consideran intraducible mediante palabras. (289)

Si el propósito de la audiodescripción es, por consiguiente, hacer tangible la ambigüedad del arte, o hacer patente el sentimiento que se asocia a la obra, entonces la visión es solo un medio a través del cual se puede acceder a él. Los invidentes puede que sean capaces de « ver » la obra de arte, mientras que los videntes puede que no consigan verla sin el contexto adecuado. De hecho, como puede que mencionen muchos lectores, las audiodescripciones (en forma de « audioguías ») son bastante comunes en los museos, donde se utilizan para potenciar la experiencia visual de los visitantes. Por lo tanto, el debate sobre la descripción del arte es técnico, práctico y tiene metas tangibles, pero también da lugar a una discusión sobre la naturaleza del arte y las diferentes formas que tenemos de percibirlo.

De hecho, la audiodescripción es un tema que requiere una gran creatividad, ya sea en el arte o en otro medio. Mientras que se dice que la magia de la radio y el radioteatro desapareció (o al menos se deterioró significativamente) ya hace varias décadas con la popularización de los medios visuales, la audionarración está ganando popularidad de nuevo gracias a los podcasts y a los audiolibros, que de ninguna manera están destinados exclusiva o principalmente a los invidentes. Una parte del atractivo tiene que ver con el creciente papel que desempeñan los smartphones en el ámbito del turismo, pero la otra tiene que ver con la función activa de la imaginación que requiere la audiodescripción. Al escuchar una audiodescripción (hay varias muestras disponibles en línea), uno se da cuenta rápidamente de los retos que suponen las audiodescripciones y también de las oportunidades que proporcionan para sentir ciertos elementos del original con gran intensidad. De hecho, cuando Aline Remael facilita su propia audiodescripción para la primera escena de Salvar al soldado Ryan, no solo manifiesta (muy claramente) los retos que conlleva la audiodescripción, sino que también invita a debatir sobre la naturaleza única y los desafíos especiales de la traducción audiovisual en general:

Una y otra vez, se muestran los barcos desde el punto de vista de los soldados alemanes en los bunkers. En estas tomas el ruido de las ametralladoras aumenta, pero la conexión entre este sutil cambio de sonido y el cambio de ángulo es probablemente imposible de describir sin apoyo visual… Cuando la cámara se sumerge en el agua para rodar la acción, el sonido de los disparos se amortigua al instante y es reemplazado por un zumbido subacuático, así como por el sonido de las burbujas de aire, de los movimientos, del agua, y por el del zumbido más tenue de las balas rozando la superficie del mar. Esto continúa durante un tiempo. El ruido general se ha acallado y se ha vuelto más difuso. Si bien está claro que la acción se está desarrollando bajo el agua, se hace más difícil distinguir lo que está pasando exactamente.(270)

La sensación más probable que esta descripción causaría a gran parte de los lectores (y esta fue en efecto mi impresión) es que es difícil de imaginar la complejidad de la traducción audiovisual, por no hablar de la audiodescripción. Se debe escoger qué añadir de la plétora de características importantes y detalles menores, los cuales los espectadores a menudo perciben solo parcialmente, pero forman parte de la compleja riqueza del texto audiovisual. Desde una perspectiva teórica, el debate sobre la audiodescripción resalta la necesidad de ver y analizar los textos visuales, no solo desde una perspectiva literaria o incluso textual, sino desde una que tenga en cuenta los retos especiales de una obra artística a diferentes niveles. Pero junto a los retos también aparecen las oportunidades. Para los videntes, e incluso para los que ya han visto Salvar al soldado Ryan, la detallada audiodescripción de Remael les proporciona una apreciación renovada de la complejidad solo de la primera de escena del filme. De forma muy similar, en el debate sobre la narración de las obras de arte, es bastante posible que un invidente que escuche la descripción de Remael « vea » la película mucho mejor que muchos espectadores videntes, que puede que irreflexivamente pasen por encima alguna de las complejidades y de las intenciones menos obvias.

En conclusión, el debate presentado en el volumen reseñado es innovador, creativo e intelectualmente estimulante. Y, ya se refiera a la televisión (como en los artículos de Christina Lachat Leal y Pablo Romero Fresco) o a los videojuegos, los planteamientos sirven a menudo como recordatorio de que la traducción audiovisual es mucho más de lo que se ve a simple vista.

Otro mérito de Multidisciplinarity in AVT es que no es « anglocéntrica ». Algunos artículos están escritos en español y otros en inglés. La introducción está en inglés y en catalán (y, actualmente, en la versión electrónica, tres de los artículos se encuentran disponibles tanto en inglés como en español). Todos los resúmenes y las notas biográficas son bilingües. Los artículos están cuidadosamente anotados y bien escritos, y el formato es consistente a lo largo de la colección, lo que demuestra que nos hallamos ante una edición profesional y cuidadosa.

Dirección para la correspondencia

Dror Abend-David

Departamento de Lenguas, Literaturas y Culturas

Universidad de Florida

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USA

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